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YOGA POSTURA A POSTURA

Desde 2008

 

 

Bienvenido a la guía para futuros Yoguis y Yoguinis:

 

Todos sabemos que algunas de las grandes dudas existenciales de la humanidad son: ¿qué es el Yoga? , ¿qué voy me encontrar el día que vaya a una clase?, ¿tengo que ponerme un pijama?, ¿el profe me pondrá en medio de un círculo de alumnos ultra avanzados y se reirán todos de mí?, ¿me quedaré dormido?, ¿me voy a poner nervioso?, ¿duele?.

 

Así que vamos a hacer un pequeño viaje para responder a estas y otras preguntas y para que el Yoga deje de asustarnos y lo veamos como el unicornio bonito que es. Nos adentraremos en el antes, el durante y el después de lo que es una sesión de Yoga.

 

¿Por qué hacer Yoga?

 

El Yoga es felicidad. La verdad es que teniendo en cuenta que esa es la finalidad del Yoga no habría mucho más que cuestionar. Pero a veces pasamos por otros caminos antes de llegar a eso. Si no lo tienes demasiado claro hazte preguntas. Pregúntate por qué quieres hacer Yoga. Contéstate. Vuelve a preguntare. Contéstate. Vuelve a preguntare. Contéstate. Vuelve a preguntare. Contéstate. Vuelve a preguntare. Contéstate. Y Así las veces que te hagan falta hasta que llegues al fin último de lo que a ti supondrá hacer Yoga. Ponte como un niño preguntón, “¿y por qué?”.

 

Un ejemplo:

 

-Ana, ¿por qué quieres hacer Yoga?.

 

-Porque me apetece hacer el pino como un equilibrista.

 

- ¿Y por qué te apetece hacer el pino como un equilibrista?.

 

-Porque los equilibristas son lo mejor que he visto en mi vida.

 

- ¿Y por qué son lo mejor que has visto en tu vida?

 

- Porque cuando veo a los equilibristas me acuerdo de una canción sobre el equilibrio que me encanta.

 

-¿Y por qué te gusta recordar esa canción?.

 

 -Porque esa canción me conecta con mi felicidad.

 

-Ahí estamos. Felicidad.

 

Fácil y eficaz. Si a la conclusión que llegas es que quieres ser la Sirenita, estará bien también, sea cual sea la respuesta final, es la buena.

 

La práctica de Yoga no es un sinfín de posturas sin sentido que se hacen según le apetezca a tu profe. Tampoco es una competición a ver quién es capaz de poner el pie detrás de la nuca al primer intento o quién se hace un nudo sin gritar. Todo lo que se hace durante una sesión de Yoga tiene un sentido, un orden,  un propósito.

 

Yoga significa unión, unión de tu cuerpo y de tu mente con tu “yo” más real, el de dentro, el que está intacto, el que no depende del exterior para estar bien o mal.  Aliados que trabajan juntos siempre. Si se separan, lloran.

 

Trabajamos nuestro cuerpo para que se alíe con la mente y juntos lleguen a ese “yo”, a la felicidad, al amor, al alma. Llámalo como quieras, es lo mismo y sólo se encuentra en un lugar: dentro de ti.

 

Para llegar a esto utilizamos como herramientas las posturas (asanas) de Yoga. Lo primero que trabajaremos será la fuerza. Si la fuerza nos acompaña, podremos hacer muchas más cosas y nuestras articulaciones estarán protegidas. No te preocupes si no eres un Jedi aún, la fuerza se trabaja en cada postura de Yoga y vendrá sola. Sólo debes ser constante y comprometerte contigo.

 

Es posible que haya partes descompensadas, un lado del cuerpo más fuerte y trabajado, otro más flexible, contracturas, algo que molesta... lo que sea,  poco a poco se irá equilibrando.

 

Notarás que la tripilla se pone más fuerte, el abdomen tiene mucho que decir en Yoga y además hará que la espalda descanse y duela menos o absolutamente nada. El pecho se abrirá. Y nuestra postura natural será mucho más bonita y sobre todo menos dolorosa.

 

Después de la fuerza vendrá la flexibilidad. No sólo física, también mental (recuerda que todo está unido). No te asustes con esto, luego hablaremos más del tema.

 

Y lo más importante de la práctica; respirarás mejor. Saber controlar la respiración es saber controlar la energía. Esto es magia. Podrás tranquilizarte siempre que lo necesites, dormir mejor, ver las cosas más claras.

 

Una de las cosas que más mola del Yoga es que empiezas a sentir los primeros efectos casi de inmediato. Y bueno, esto suele ser una bonita sorpresa. Vas a dormir mejor,  conciliarás el sueño más rápido y este será más reparador, con lo cual no te hará falta dormir mil horas. Tu sistema digestivo va a funcionar mil veces mejor, esto se debe a que los nervios no van a molestar al estómago como normalmente lo hacen. También verás cómo se regula el peso, el cuerpo nos va a pedir comer más sano, esto se dará de una forma natural, sin esfuerzo y es algo que no te obsesionará, ya que lo suyo es que te acabes llevando tan bien con tu cuerpo que la comida será un disfrute y un regalo.

 

El suelo pélvico se va a poner muy fuerte, con lo cual la vida sexual mejora, vamos, que será flipante. Si has sido madre te vendrá muy bien para volver a tener la fuerza que tenías antes, y si lo vas a ser, el parto será mucho más fácil. Es recomendable hacer Yoga antes de quedarte embarazada y continuar con un profesor que tenga experiencia y formación con embarazadas cuando ya lo estés. Si te apuntas cuando te quedes embarazada y nunca antes has hecho Yoga no obtendrás tantos beneficios como si lo haces antes. Además muchas posturas de Yoga ayudan a quedarte embarazada, así que te animo a que comiences cuanto antes.

 

Hay muchos estudios que hablan de los efectos del Yoga en nuestro sistema hormonal. Así que si tienes algún desarreglo endocrino, menstrual, estás cerca de la menopausia o ya las has pasado, podrás ver reducidos los síntomas incluso pueden ser inexistentes.

 

Haciendo Yoga crecerás. Sí, eso de estirar hace que ganemos algunos centímetros de altura y si has empezado a menguar (algo que tarde o temprano nos pasa a todos), el Yoga lo frenará. La espina dorsal se alarga y descomprime cada vez que practicas Yoga. Un respalda sana es la fuente de la eterna juventud.

 

También te va a apetecer crear: escribir, dibujar, cantar, decorar la casa, vestirte diferente… normal, con la energía bien puesta todo esto apetece el triple. Te vas a dar cuenta de que sonríes mucho más, que te dan ataques de risa y que buscas las cosas y las personas  que te hacen reír. Pues fenomenal.

 

Vas a entenderte mucho mejor. Tus reacciones, tus caminos, tus razones, tus porqués. Con lo cual, elegirás mucho mejor. Lo que sea que tengas que elegir, lo harás bien. Porque verás claramente la diferencia entre ego y autoestima. Dejarás de alimentar el ego (el ego es tu “yo” inventado, lo has creado en base a lo que te crees que eres y a lo que los demás te han dicho que eres y nada que tiene que ver con tu “yo” real),  comenzarás a trabajar tu autoestima, fundamental para lo que te ha tocado en esta vida: vivir contigo mismo para siempre.

 

No, no te vas a poner nervioso porque te van a hacer estarte quieto y te van a decir: relájate. No, no vas a parar un momento, estás practicando Yoga, tienes que moverte para mover tu energía y entonces, después de ese movimiento, te relajarás solo, sin que nadie te diga nada ni que tú tengas que hacer otra cosa que ser constante en tu practica. Borra esa imagen de un señor en el loto cantando "om", para llegar a eso aún te queda un rato.

 

Si hay monstruos, que siempre los hay, serán amigos, vendrán a Yoga y se portarán fenomenal.

 

Y entonces, amarás con la fuerza de los mares.

 

Infinitas cosas más que irás descubriendo tú solo. Todo sorpresas bonitas. Aunque seguro que ya tienes alguna razón para empezar a practicarlo espero que esta guía te esté ayudando.

 

El estudio de Yoga:

 

La segunda fase puede ser la más complicada de todas (o no), mucho más que el Loto, la Cobra y el Ángel Caído juntos: encontrar un centro de Yoga que nos guste.

 

No es que no los haya, hay muchísimos centros de Yoga que son maravillosos, pero hay otros muchos que no lo son y quizás nos toque pasar por alguno de ellos.

 

Para evitarlo es muy importante tener dos cosas en cuenta:

 

-       Lo que me vale a mí no necesariamente te tiene que valer a ti. (Aplicable a todo en la vida).

-       Si lo primero que ves no te convence, sigue buscando, hay muchísimas opciones y puede que no hayas tenido suerte en tu primer experiencia.

 

Está muy bien preguntar a nuestros amigos y que nos den su opinión sobre algún centro o sobre algún profe. Pero que a ellos les guste no significa que nos vaya a gustar, pero eso sí, iremos sobre seguro de que el centro o estudio no será un sitio donde nos puedan intentar engañar con falsos yogas o profesores sin formación, porque haberlos haylos.

 

Encontrar un estilo de Yoga y un profe con el que conectamos puede ser una cuestión de segundos o nos puede llevar algo más de tiempo. No seas perezoso y busca. Y si la sala de Yoga que te gusta no está cerca de tu hogar o de tu trabajo no hagas un drama, date un paseo, conoce otros barrios, explora. Y aparca la excusa de la escasez de tiempo, que es tiempo para ti.

 

Normalmente los centros de Yoga ofrecen una clase de prueba. Haz un lista de los centros que te han recomendado o has buscado y reserva una clase de prueba en los que puedas. Prueba, compara, experimenta y podrás elegir mucho mejor. 

 

Quizás, (no nos engañemos hay sitios terribles), la primera experiencia no sea increíble. Mejor no vayas si el lugar no te da buena espina o si al contactar hay algo que no te guste (esto puede pasar aunque no es lo habitual), pero ¡vamoh a calmanoh!, hay montones de espacios de Yoga que son maravillosos y que te enamorarán el alma.

 

Estilos de Yoga:

 

Hablar de estilos de Yoga sin haber ido aún a una clase puede sonarte un poco a sánscrito. Pero lo mejor es ir a lo seguro. Porque lo creas o no hay Yogas inventados por mi primo y no siempre tienen todas las garantías.

 

El estilo de Yoga que más te va a gustar dependerá de tu carácter, de tu capacidad de concentración y seguramente de tu momento vital. Puede variar a lo largo de la vida o incluso puede apetecerte combinarlos. Lo que sea estará bien.

 

Voy a explicar en que consisten cada uno de los estilo más conocidos de Yoga, un pequeño resumen para que te puedas hacer una idea de por dónde ir.

 

-       Iyengar: es un estilo de Hatha Yoga (yoga clásico), creado por B.K.S. Iyengar. Una maravilla. En este estilo de Yoga la alineación tiene un papel muy importante, que la postura sea lo más precisa posible. Cuando asitas a una clase de Iyengar te irán diciendo cómo colocar cada parte de tu cuerpo y se tomarán el tiempo necesario hasta que lo consigas. En un practica de Iyengar se suelen hacer poquitas posturas pero muy bien construidas. No es un Yoga dinámico, pero no te confundas, esto no significa que no vayas a trabajar, el mantener un postura mucho tiempo cansa más de lo que imaginas. Prueba y me cuentas. Lo recomiendo mucho como primer contacto con el Yoga y si llevas tiempo haciendo Yoga, pero no haces Iyengar habitualmente, ve de vez en cuando a recibir una clase para retomar aspectos básicos de alineación.

 

-       Anusara:  es otro estilo de Hatha Yoga y también les flipa bastante el tema de la alineación de las posturas pero las clases suelen ser bastante más dinámicas. Las sesiones suelen estar guiadas a trabajar algún aspecto espiritual. Son unos locos de la alegría y del buen rollo. Un profe de Anusara se va a fijar mucho más en lo que haces bien que en lo que haces mal. No significa que no te vaya a corregir, pero no te vas a ir nunca a casa con la sensación de ser un torpe o un ignorante. Eso es el antianusara. Las clases son divertidas y la risa está permitida. También lo recomiendo como primer contacto con el Yoga y para épocas difíciles.

 

-       Ashtanga: de los estilos más antiguos, la forma en la que actualmente se enseña es la ideada por Patthabi Jois y que es enseña de secuencias que se repiten y en las que se van avanzando según nos indica nuestro maestro pero que hemos de memorizar nosotros mismos. Es absolutamente dinámico y una maravilla para aprender. Quizás en mi opinión no sea el mejor primer contacto con el Yoga, ya que de primeras puede parecer muy duro y es fácil que te sientas perdido, pero si superas esa primera fase es probable que te enganche para siempre. La escuelas que enseñan Ashtanga suelen hacer talleres para principiantes es recomendable que te apuntes a uno antes de empezar.

 

-       Kundalini: es el estilo que menos se parece a lo que tradicionalmente conocemos por Yoga. Pero es Yoga, Las posturas son sencillas pero se mantienen mucho tiempo, tiran mucho de cantar mantras y de trabaja la respiración. Muy bueno para trabajar la ansiedad.

 

 

Tu primera clase:

 

Llega unos 10 minutos antes para que te enseñen el centro si no lo conoces ya. Pregunta antes si necesitas llevar material (esterilla, toalla y demás) o allí pueden prestártelo, si hay vestuario y ducha por si luego quieres utilizarla.

 

En las salas de Yoga se entra descalzo, es una cuestión de higiene ya que trabajamos en el suelo, así que será una de las primeras cosas que te van a decir. Deja tus cosas donde te indiquen y por supuesto apaga el móvil.

 

Pregunta dónde colocarte, lo mejor para los principiantes es que vean bien al profesor y que el profesor les vea bien, pero que también puedan ver a otros compañeros más avanzados, puedes fijarte en ellos si lo necesitas y escucha al profesor.

 

Una vez que comience la clase lo más común es cantar algunos oms, o algún mantra, como el himno del Atleti pero en sánscrito. Las primeras veces resulta rarísimo, pero luego es genial, es una forma de comenzar a centrarnos en lo que vamos a hacer.

 

El profesor te va a ir indicando todo lo que debes hacer, no tienes que saber nada antes, para eso vas, para que te enseñen y te guíen, así que tranquilo y déjate llevar. Esto es lo más básico. 

 

Si te duele algo díselo a tu maestro o para de hacer lo que estés haciendo si no quieres interrumpir en ese momento y dile lo que te ocurre después. Y por supuesto si no entiendes alguna indicación, pregunta. También si te hacen algún ajuste manual y te duele algo díselo inmediatamente.

 

Las clases de Yoga suelen tener forma de ola del mar, comenzamos con un calentamiento, vamos a posturas más intensas, avanzadas y vamos bajando el ritmo hasta Savasana. En algunas ocasiones se hacen cosas en pareja, aquí haremos lo mismo que con los ajustes manuales, nunca dejaremos que nos hagan daño por timidez y no decirlo. Y recuerda que cuando te toque a ti ayudar a un compañero tienes que hacerlo con la mayor delicadeza del mundo.

 

En otras ocasiones puede ser que el profesor esté ayudando a hacer una postura en especial, es importante guardar silencio o hablar muy bajo en este momento para que el compañero y el profesor puedan comunicarse sin problema. No hay ningún problema en comentar algo en la clase o que en algún momento te entre la risa (esto pasará mucho), pero no te pongas de conversación en medio de la clase porque rompe el ritmo.

 

Muchas veces haréis ejercicios de pranayama (control de la respiración), tu profesor te explicará muy bien cómo hacerlos o te guiará en ellos.

 

Y para acabar no queremos salir a la calle a lo loco y queremos que el cuerpo asuma todo lo que ha hecho, así que haremos unos minutos de Savasana (relajación final) antes de irnos, puede ser que te duermas, es mejor que esto no pasa, pero si ocurre no pasa nada, o puede que las primeras veces estés algo inquieto, tampoco pasa nada, al final será tu postura favorita.

 

Otro mantra y se acabó. Ya has hecho tu primera clase de Yoga, quizás se quede ahí o quizás sea el principio de algo que muy probablemente este en tu vida para siempre. Porque lo mejor del Yoga es que todos podemos hacerlo y que nunca dejaremos de avanzar de una manera o de otra.

 

Espero haberte aclarado y que te animes a experimentar lo que a mí me cambió, o digamos salvó, la vida hace ya algunos años y sigue haciéndolo cada día.

 

María Rodríguez Alfranca.

 

"Yoga es 99% práctica, 1% teoría".

 


"Cualquiera puede practicar. 
Un hombre viejo puede practicar. 
Un hombre muy viejo puede practicar. 
Un hombre enfermo puede practicar. 
Un hombre débil puede practicar. 
Un hombre perezoso no puede practicar." 

 

"Practica y todo llega".

Sri K. Pattabhi Jois

 

 


[1] Yogui es la definición masculina de practicante de Yoga en sánscrito y Yoguini la definición femenina.

 

 

 

 

 LUNES  MARTES  MIÉRCOLES  JUEVES  VIERNES
      11:00     11:00  
 14:30        14:30    
          17:00
   

   

   
      18:30     18:30  
 19:00        19:00    
     20:00     20:00  
 20:30        20:30    

 

 

 

 

 

 

1 clase a la semana 50€ al mes
2 clases a la semana 65€ al mes
3 clases a la semana  75€ al mes
Bono clases ilimitadas 80€ al mes
Clase suelta/alumnos de paso 15€
Clase de prueba 10€
Yoga niños 40€ al mes
   

 






Puedes utilizar tu mensualidad como un bono y distribuir tus clases como quieras durante el mes, ¡libertad total!. Aunque te recomendamos elegir días y horarios fijos para que te sea más fácil ser constante. Gestiona y reserva tus clases aquí 

La mensualidad va del 1 al 31 del mes, pero puedes comenzar el día que quieras. En el caso de que en el momento que empieces vayas a asistir a menos de 4 clases se te aplicará la parte proporcional, si son más nos adaptaremos al bono correspondiente. Si vienes a una sola clase se cobrará como suelta.

Una vez terminado el mes las clases no se podrán recuperar.

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Los festivos no hay clase.

Los alumnos que estén desempleados podrán pagar el 50% de la mensualidad presentando la cartilla del paro cada mes. Sólo válido para las clases de las 11:00, de las 14:30 y los viernes. Plazas limitadas, si un mes vas a faltar y no nos lo notificas, tu plaza quedará libre. No válido para clase suelta. NO HAY PLAZAS DISPONIBLES ACTUALMENTE, escríbenos si quieres que te pongamos en lista de espera.

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Si el día que se hace la clase de prueba decides apuntarte ésta no se cobrará.

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